Drevaia · Espacio de lectura y presencia

No puedes sanar lo que no escuchas. Tu cuerpo es el diario en el que tu alma escribe.

Cuando sientes que vives en automático, pero no sabes cómo volver

Una guía íntima para despertar del piloto automático y regresar a ti, sin exigencias ni prisa.

“No estás perdido. Solo has estado tan ocupado sobreviviendo… que olvidaste que también puedes vivir.”

Si llegaste hasta aquí, probablemente te pasa algo difícil de explicar.

No estás triste del todo.
Pero tampoco estás bien.

Te levantas, cumples, respondes, sigues.
El día avanza.
La noche llega.

Y aun así, algo dentro de ti se siente lejos.
Como si estuvieras presente solo con el cuerpo.

¿Alguna vez has llegado a casa sin recordar el camino?

Sales, te mueves, haces lo que toca… y de pronto ya estás de vuelta.
No recuerdas el trayecto.
No recuerdas los detalles.

Tu cuerpo llegó.
Pero tú… ¿dónde estabas?

Tal vez repasando algo que dolió.
Tal vez imaginando respuestas.
Tal vez simplemente ausente.

Vivir en automático no se nota por fuera.
Se siente por dentro.

No es pereza. Es supervivencia.

Tu cerebro aprendió a protegerte apagando lo innecesario.
Lo repetitivo se volvió rutina.
Lo sensible, silencio.

El problema no es el automático.
El problema es quedarse a vivir ahí.

“No estás fallando. Estás adaptándote a un mundo que no fue diseñado para almas sensibles.”

Lo que se pierde cuando no estás

No se pierde solo el tiempo.
Se pierde la sensación de pertenecer a tu propia vida.

Las decisiones se toman desde el cansancio.
Las relaciones se viven a medias.
La intuición se apaga.

Volver no es cambiar tu vida

Volver es habitarla.

Sentir el cuerpo.
Respirar sin prisa.
Estar aquí, aunque sea por un segundo.

Ese segundo importa.
Ese segundo eres tú.

No necesitas arreglarte.
Necesitas recordarte.

Eres más que tus hábitos.
Más que tu cansancio.
Más que tu modo automático.

Y cada vez que eliges volver, aunque sea un poco,
estás diciendo algo importante:

“Vale la pena estar aquí.
Vale la pena ser yo.”

Si este texto te acompañó, quizás otros escritos de Drevaia puedan hacerlo también.
No tienes que elegir ahora. Solo cuando lo sientas.

Seguir leyendo en Drevaia